jueves, 5 de marzo de 2015

El Cristo desconocido del hinduismo

Esta ciudad milenarias junto al río Ganges, es para los hindúes el lugar más sagrado delmundo. Aquí el dios Shiva, que desde el Himalaya hizo brotar el divino Ganges, estableció su morada, desde tiempo inmemorial. Así lo han creído los millones de hindúes fervorosos que, desde hace cuatro mil años, vienen cada año en mistica peregrinación a adorar a Shiva y purificarse en el río sagrado.


Por mi parte, he tenido también la vivencia más honda del hinduismo en esa. mística ciudad, junto al Ganges, en las estrechas. callejuelas dondé se apretujan los devotos, pero sobre todo ante el templo más venerado de Shiva, donde más impresiona el número y fervor de los peregrinos.

Para los ojos cristianos, si miran superficialmente la religión y la vida hindú, no pueden menos de chocar muchos aspectos que parecen correr desde el politeísmo caprichoso hasta la idolatría pueril. Pero el enfoque y la impresión cambian totalmente cuando se atiende al espiritu profundo del hinduismo, que trasciende sus múltiples expresiones concretas. Para el cristianismo el hinduísmo ya no aparece tan extraño. Lo vimos enseguida como el reconocimiento del origen divino del hombre y el anhelo por vivir ese origen y retornar al Primer Principio. Como auténtica religión natural nos mereció el respeto y aún la admiración por la pureza de sus principios fundamentales.


En todo caso, mientras el hombre no haya recibido y comprendido la buena nueva de Cristo puede adorar a Dios de muchas maneras, y no cabe duda que el hinduísmo es una de las más respetables formas de religión en la historia de la humanidad.

Pero ¿no habrá una relación  más profunda entre el hinduismo y el cristianismo. No pocos esfuerzos se han hecho para descubrirla. Sin embargo, hemos encontrado, providencialmente en Benares también, el más estrecho abrazo, el más avanzado, entre el evangelio y la religión de los Vedas y·Upanishads.

El título de esta nota es paradójico para un cristiano. ¿Como puede descubrirse a Cristo en una religión evidentemente no-cristiana. Pero esta es la tesis de un libro de Raimon Panikkar, y que sin duda, es un estudio serio desde el punto de vista de la filosofía y teología cristiana. Justamente en Benares he conversado he conversado con el autor, el Rvdo P. Raimon Panikkar. Su nombre es muy conocido en españa y y América hispana por sus obras escritas en castellano; es filòsofo y teólogo; es a la vez occidental y oriental; es español e indio. Nacido de padre indio y madre española, educado en Barcelona. Habla y escribe castellano como lengua materna, y el catalán con acento correcto. En España trabajo como sacerdote y escritor. Sobre todo su espíritu. Por eso se ha reintegrado a la India, como sacerdote, como hombre universitario, en el alto nivel cultural. Y se ha establecido en Benares, justamente porque es el corazón del hinduísmo y de la India. En una residencia que está bajo la invocación del dios Visnu (VisnuBhavan), cerca de la Universidad Hindú de Benares, ha alquilado un departamento co dos habitaciones, una para recibir y otra para capilla universitaria. Aquí acabo de leer el libro y redacto estas líneas. Aquí el catolicismo es como una pequeña gota de agua perdida en un mar hindú. El día de la Candelaria se han reunido aquí doce personas y hemos pasado simbólicamente la Luz de Cristo por el pequeño departamento. La Universidad con unos seis mil alumnos y el mundo que nos rodea viven de la luz de Vishnu o Shiva o Brahma.

El P. Panikkar se transforma cuando habla del hinduísmo. Sus ojos vivos hispano-indios brillan y el diálogo sobre las relaciones metafísicas y teológicas entre el hinduísmo y cristianismo cobra de inmediato un calor emotivo. Por mi parte, me siento pronto en el mismo ambiente. He de confesar que las cuatro veces que hye visitado Benares he sentido una emoción especial. Naturalmente Panikkar me vuelca en la conversación las ideas centrales de su libro, su visión del hinduísmo.

No pretendemos hacer una síntesis de la obra, y menos una recensión bibliográfica. Esta podrá ser objeto de un trabajo técnico más detenido para una revista especializada. Damos, simplemente, algunas ideas típicas, que introducirán al enfoque total.

a) El lugar de encuentro del Cristianismo y el Hinduísmo: Desde un principio establece Panikkar que el punto de encuentro entre ambas religiones no debe ser simplemente histórico o psicológico. Sino que hay que ir a la raíz más profunda del plano de posible encuentro y comunicación entre una y otra; es decir, el plano "ontológico", el que alcanza la realidad, más íntima del ser de ambas. Ahora bien, en ese plano, el "lugar de encuentro" no puede ser otro qur Cristo mismo (p.X). Desde el punto de vista cristiano, sostiene Panikkar, Cristo no sólo es la meta final, la consumación del ideal de todas las religiones, sino también está en el principio de todas (ibid.). La realidad última del mundo se apoya en Cristo, tanto en lo que atañe a su ser material como a su ser espiritual, quiere decir, sin duda, Panikkar. Por tanto, toda la evolución religiosa del mundo, se apoya en Cristo; que, en realidad, es el único Mediador.

Es claro que todo viene de Dios y se apoya en Dios: "en El vivimos, nos movemos y somos". Por lo tanto Dios es el punto de encuentro de todo (p.16). Pero en la realidad actual de la creación y de la gracia, en Dios nos encontramos sólo "a través de Cristo". En consecuencia Cristo es quien ha guiado toda la vida de la humanidad y también quien ha inspirado todas las religiones (p.17) aún en el orden natural. Así puede decirse que en el principio del hinduismo está Cristo inspirándolo como religión natural, para que sea un camino y una preparación al futuro y explícito cristianismo del Evangelio.

Esto mismo pone a Cristo en un punto transcendental, respecto de toda manifestación religiosa y de todos los demás "dioses" y fundadores de religiones. Se dice, con frecuencia que Vishnu, o Shiva, o Buda o Confusio son "avatares", manifestaciones visibles de Dios ante los hombres. Pero Cristo, insiste Panikkar, no es un simple avatar de Dios. Es Dios encarnado en el hombre, que es más que una manifestación especial de Dios en un hombre. Por eso Cristo es principio y fin de la Creación. Por lo mismo, Cristo no puede ser comprendido como Vishnu o cualquier otra expresión de Dios (p.23).


b) El criterio de comparación entre Cristianismo e Hinduísmo: El punto de encuentro abre el camino para el criterio de comparación y el tipo de diálogo que debe entablarse entre ambos. Una actitud, demasiado frecuente por cierto en tiempos pasados, ha mirado el hindu{ismo simplemente como una religión pagana y s eha ocupado en señalar sus errores y deficiencias: el hinduísmo ha sido considerado en resumen como una "religión falsa" en comparación con el Cristianismo, "{unica religión verdadera". Este enfoque era parcial y negativo: contemplaba sólo las deficiencias y olvidaba los valores y la base positiva como religión natural.

La comparación Cristianismo-Hinduísmo se hacía sobre el término "verdad-falsedad", "luz-tinieblas", etc. Esto era un grave desenfoque de la realidad. La verdadera relación entre ambos debe establecerse más bien como "acto-potencia", "fruto-semilla", etc (p.35). El hinduísmo aparece así en la posición ontológica e histórica que le corresponde en el plan cristológico de la Providencia. Debe ser mirado como una religión que en los designios de Dios debe preparar para e lcristianismo. En el fondo del hinduísmo ha de existir una semilla que debidamente desarrollada sea la apertura inmediata del cristianismo; que éste sea su plena y única satisfacción. En otras palabras explícitas, "el hinduísmo es cristianismo en potencia". (p-59)

c) El fondo cristiano del Hinduísmo: Llamemos así lo que Panikkar señala como "cristianismo en potencia". Aquél realiza un primer intento por precisar el fondo cristiano del hinduísmo, aquellos elementos o contenidos que en éste nos permiten entrever a Cristo. Por ello ha elegido uno de los textos más venerables del hinduísmo, el Brahma-Sutra. En él se describe cómo del Primer Principio surge o procede el primer Dios personal Ishwara que es el "creador" del universo. En el texto (cuya exégesis hace y confirna con la interpretación del gran metafísico-teólogo vedanta, Shankara), Panikkar trata de descubrir "aspectos metafísicos" coincidentes con la concepción cristiana de Dios y del mundo; la "prueba cosmológica" (p.77) como relación Dios-mundo; y los vestigios trinitarios en la compleja idea hindú de la divinidad.

Naturalmente el punto en que más insiste es el encuentro de Cristo, Del Primer Principio (Brahman, término neutro, impersonal) del que todo surge, pero que no actúa directamente, surge la Primera Persona, Ishwara, el Dios que directamente crea el mundo. Ishwara tiene aquí el lugar del Logos, el Verbo, la Segunda Persona en la Trinidad Cristiana, "por la cual, según San Juan, han sido hechas todas las cosas".

En Ishwara se funden las tres grandes divinidades del hinduísmo, que no son sino expresiones de los tres principales poderes de Dios (Ishwara) en relación con el mundo: Crear (Brahma, término masculino, personal), conservar (Vishnu) y destruir (Shiva). De esta manera Cristo está ya anunciado y escondido en el Ishwara del hinduísmo. Y Brahma, Vishnu o Shiva se intercambian entre sí y con Ishwara - aún según los maestros hindúes - , porque son diversas expresiones de la única y misma fuerza creadora del Primer Principio, que se concreta en una Persona con rasgos humanos. Cristo es la aclaración y cumplimiento más preciso del hinduísmo. En tal caso éste no debe negarse a sí mismo en su esencia para convertirse en cristianismo, sino explicitarse y recibir el cumplimiento de sus más íntimas exigencias que la Revelación Cristiana le ofrece.

He aquí la idea central del libro. Naturalmente omitimos muchos matices y precisiones. El Enfoque no sólo nos parece interesante y a fondo, sino con una basé sólida en conjunto. Sin duda habrá que aclarar no pocos aspectos aún. Trabajo para teólogos, filósofos e historiadores de la religión. Especialmente las referencias a la Trinidad y la relación entre Ishwara hindú con el Cristo histórico. Los hindúes serán reacios para no ver en Jesucristo, sino uno de los avatares de la divinidad. Este es un punto central, pero la perspectiva ofrecida por Panikkar es la más auténtica desde el punto de vista del hinduísmo. Y es el acercamiento más cristiano también a esa religión milenaria.

Ismael Quiles, S.J.

1 comentario:

  1. Muy interesante la temática, tenemos unos amigos Indios, y siempre nos ha sorprendido la similitud de las cosas profundas, la similitud de un Dios del Amor, por ejemplo. No me cabe duda que debemos salir al encuentro más allá de las tradiciones judeo cristianas, es con el mundo.

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