jueves, 9 de agosto de 2012

El Conflicto de Eclesiologías: Hacia un concilio de Jerusalem II


El Espíritu hace todas las cosas nuevas: renueva la faz de la tierra. Y la iglesia no está excluida de esta renovación constante. La iglesia de ayer ya no sirve para hoy, y menos para mañana. La tradición se vive transmitiéndola, y se transmite transformándola, siguiendo el soplo del Espíritu.

La iglesia será como los cristianos la hagan. Y ellos intentarán hacerla según lo que crean que debe ser. Pero hay muchas creencias sobre la misma iglesia, dentro de la misma fe. El conflicto es connatural al hombre y a la iglesia. No es la unidad ni la uniformidad el ideal, sino la armonía y la polaridad. La iglesia debería ser el ágora del diálogo, el lugar de reconciliación y el sitio natural para la "coincidentia oppositorum ".

Hay muchas nociones y muchos modelos de iglesia. La metáfora central es la de ser un cuerpo místico o místrico, cósmico o sociológico, histórico o actual, etc. Acaso diversas opiniones converjan en decir que es la comunidad litúrgica, entendiendo por liturgia la obra del pueblo para construir en tarea cosmoteándrica una realidad más bella, justa, mejor, en donde naturalmente hay lugar para las más diversas interpretaciones.