martes, 3 de julio de 2012

Entrevista a Victorino Pérez Prieto, autor de “Dios, Hombre, Mundo. La Trinidad en Raimón Panikkar” (Editorial Herder)


Con más de 500 páginas y 1.400 notas a pie de página, el último libro del teólogo gallego Victorino Pérez parece, a primera vista, una obra sólo accesible para grandes especialistas. No ha sido ésta, sin embargo, la pretensión de «Dios, Hombre, Mundo. La trinidad en Raimon Panikkar», que aborda con atrevimiento el núcleo del pensamiento y de la trayectoria existencial de filósofo y teólogo catalán afincado desde hace años en Tavertet (Osona).

La apuesta de Victorino Pérez es claramente por el ecumenismo y la interreligiosidad, con el objetivo de abrir nuevos caminos que permitan, en pleno siglo XXI, seguir hablando de Dios.

Samuel Gutiérrez —¿Qué le llevó a sumergirse en el universo Panikkar, y más concretamente en su teología trinitaria?—

Aunque yo no soy hinduista como Raimon Panikkar, parece que mi interés por él ha tenido algo que ver con nuestro karma. El punto de partida fue un libro sobre ecologismo y cristianismo que publiqué en 1995. La tesis de esa obra remarcaba que la teología del siglo XXI, o es ecologista o realmente no responderá a los retos actuales del ser humano.

La última parte de ese libro plantea cómo hacer una teología cristiana ecológica y uno de los elementos que tomo como referencia es la perspectiva cosmoteándrica de Panikkar. Un tiempo después me encontré personalmente con él en un congreso de teología y pudimos intercambiar opiniones sobre este tema tan apasionante. La conclusión a la que llegamos es que el punto de intersección de todo esto no era sólo la relación Dios-Mundo sino la perspectiva trinitaria.

Para nosotros, la Trinidad es el rostro del Dios en el que creemos y la expresión de la realidad, que es también trinitaria: Dios-Ser humano-Cosmos. Esto nos hizo conectar con una gran empatía y a raíz de ese encuentro nació una amistad y se multiplicaron los diálogos filosófico-teológicos de días enteros, la mayoría en Tavertet.

—¿Qué novedades aporta sobre el concepto de Trinidad?—

A mí lo que más me interesa de la Trinidad es el hecho de ser la concepción que mejor expresa que Dios es amor, pura relación. Además, como cristiano, es el rostro de Dios trinitario que nos muestra Jesucristo. En este sentido, Panikkar tiene una elaboración filosófica que puede parecer discutible, pero que yo creo que no lo es tanto.

Como pongo de manifiesto en mi libro, incluso santo Tomás habla de la Trinidad con conceptos parecidos. Dios no es una substancia dividida o compartimentada en tres, sino que Dios es pura relación. ¡La realidad divina es en su esencia la relación trinitaria Padre-Hijo- Espíritu!

—¿Quiere ser también un libro para el diálogo interreligioso?

—Así es. El teólogo Xavier Pikaza, en el prólogo, dice que no es un libro que habla sobre el ecumenismo religioso sino que hace ecumenismo en un aspecto esencial, en una línea abierta al Oriente. Una de las cosas más geniales que he descubierto en Panikkar es que la Trinidad está presente en otras religiones, elaborada de otras maneras. No se trata, pues, de un elemento de división sino que a partir de la dimensión trinitaria de la realidad expresada de mil maneras en culturas muy distintas de la cristiana podemos encontrarnos y «La Trinidad es el rostro de Dios» dialogar con otras tradiciones religiosas.

—¿Se siente de algún modo discípulo de Panikkar?

—La palabra discípulo significa seguidor y no acaba de definir nuestra relación complementaria. Panikkar no ha pretendido nunca crear una escuela, por mucho que haya una serie de amigos que lo hayamos estudiado y trabajado con él. Yo mismo he de decir que he aprendido mucho con Panikkar pero partiendo de mi propia teología. De alguna manera se trataba de alcanzar una síntesis entre lo que yo ya creía y lo que encontré en él.

Si no hubiera habido ya una empatía no hubiera sido posible esta comunión de intereses y de pensamiento, que es lo que expresa muy bien este libro. En este sentido no es un libro sobre Raimon Panikkar, sino que desde el pensamiento trinitario de Panikkar, he elaborado una reflexión de forma propia.

—Algunos acusan a Panikkar de sincretista…

—Éste es un juicio abstracto, propio de alguien que no ha entrado en su pensamiento y que no lo ha leído a fondo. El sincretismo es la muerte de la diferencia y la trayectoria existencial de Panikkar pone de manifiesto que, sin dejar sus raíces cristianas, ha entrado profundamente en otras tradiciones hasta identificarse con ellas.


(Publicado en “Cataluña Cristiana”, 29-01-09)

No hay comentarios:

Publicar un comentario