jueves, 5 de marzo de 2015

El Cristo desconocido del hinduismo

Esta ciudad milenarias junto al río Ganges, es para los hindúes el lugar más sagrado delmundo. Aquí el dios Shiva, que desde el Himalaya hizo brotar el divino Ganges, estableció su morada, desde tiempo inmemorial. Así lo han creído los millones de hindúes fervorosos que, desde hace cuatro mil años, vienen cada año en mistica peregrinación a adorar a Shiva y purificarse en el río sagrado.


Por mi parte, he tenido también la vivencia más honda del hinduismo en esa. mística ciudad, junto al Ganges, en las estrechas. callejuelas dondé se apretujan los devotos, pero sobre todo ante el templo más venerado de Shiva, donde más impresiona el número y fervor de los peregrinos.

Para los ojos cristianos, si miran superficialmente la religión y la vida hindú, no pueden menos de chocar muchos aspectos que parecen correr desde el politeísmo caprichoso hasta la idolatría pueril. Pero el enfoque y la impresión cambian totalmente cuando se atiende al espiritu profundo del hinduismo, que trasciende sus múltiples expresiones concretas. Para el cristianismo el hinduísmo ya no aparece tan extraño. Lo vimos enseguida como el reconocimiento del origen divino del hombre y el anhelo por vivir ese origen y retornar al Primer Principio. Como auténtica religión natural nos mereció el respeto y aún la admiración por la pureza de sus principios fundamentales.

Elogio de la sencillez

La primera edición de este libro fue en 1982 (Blessed Simplicity. The Monk as Universal Archetype, New Cork), con aportaciones de estudiosos de la obra de Panikkar  como E. Cousins, C. Tholens, M. Dardenne, A. Veilleux, M.B. Pennington y P. Soleri, Seabury. Luego vendrían las ediciones catalanas (1988 y 2000), alemana (1989), italianas (1991), españolas y francesas (1995 y 2000).

Se trata de un libro particular que, aunque recoge algún trabajo publicado anteriormente (“The Theandric Vocation”, Monastic Studies, New York 1972 y “Letter to a Young Monk”, Living Prayer, Barre 1986), nació fundamentalmente –como recuerda el autor en la Introducción- de un simposio celebrado en 1980 en Massachussets con el tema que se recoge en el título: “El arquetipo universal del monje”; las conferencias de Panikkar y el diálogo posterior quedan reflejados en sus páginas, aunque el autor es consciente de que el lenguaje hablado no es el escrito, y es irrepetible.

Panikkar Una biografía

Se llamaba Raimon Panikkar (Barcelona 1918 - Tavertet 2010). Erudito excelso, viajero infatigable, interlocutor fascinante, oficiante extático, escritor fecundo que iba más allá de la escritura y hablaba del silencio de la palabra. Siempre sereno y sonriente, fresco y lúcido hasta el final. Hombre bello y encantador, ligero y robusto, delicado y resistente. La leyenda es una mirada lejana, y aquí residen la fuerza, la belleza, la fascinación y la seducción que la impregnan. Panikkar se presentaba y era visto de este modo. Era un meteoro, un cometa, un relámpago. Siempre venía de lejos y luego desaparecía. Procedía de un rico pasado, compuesto de todas las tierras que había recorrido y de todos los conocimientos que había acumulado.

Más allá de la leyenda, la investigación biográfica nos permite superar el retrato hagiográfico y obtener una imagen más fiel a la realidad histórica. Si la obra de Panikkar es interesante, importante, fascinante y grandiosa, no lo es menos su trayectoria vital. Si se mira su vida con honestidad, delicadeza y respeto, y sin prejuicios, idealizaciones ni censuras absurdas, se encuentra en ella la clave de comprensión de su mensaje.

miércoles, 4 de marzo de 2015

La mirada contemplativa

Mirad las aves del cielo, observad los lirios del campo”, dijo el maestro de Nazaret. (1)

Filósofos y teólogos de todo tipo aún reflexionan sobre la Causa y el Autor de los lirios, pero no ven los lirios. Científicos e investigadores de todas las tendencias analizan los componentes o las funciones de los lirios pero se olvidan de ellos. Políticos y economistas de toda clase se ocupan del uso que les podrían dar. Amantes y devotos los cortan y los ponen a los pies del altar o en el pecho de la amada. Artistas y gente corriente miran la belleza de los lirios, se esfuerzan por describirlos, los dibujan o al menos huelen su fragancia.

Nos han “educado” para hacer uso de intermediarios, para la utilización de todo, incluso de los lirios y sólo somos capaces, o sólo nos interesa, analizar o describir “como buenos periodistas”, para que, más tarde, nosotros mismos u otros podamos sacar partido de nuestros experimentos.

miércoles, 9 de abril de 2014

Entrevista a Raimon Panikkar (+)

Es químico, filosofo, teólogo y sacerdote.

Lleva 40 años repitiendo lo mismo: la necesidad de diálogo entre cultura y religiones.

La interdependencia de todo con todo: hombre, animales, tierra, cosmos, Dios. Y lo repite con generosidad, con una sonrisa y una elegancia poco habituales.

Tiene publicados más de 40 libros y unos mil artículos que abordan la filosofía, la ciencia, la metafísica y las religiones comparadas. Y a su refugio de Tavertet llegan estudiantes de filosofía de todo el mundo (habla seis idiomas). Ha vívido en Europa, EE.UU y en India, pero asegura que a partir del 2000 ya no se mueve.

Tiene porte de sabio y dignidad de jardinero. Sus libros no son fáciles: "Leer es un arte y hoy la epidemia es la superficialidad". Vive sin tele, sin radio, sin prensa. "Oiga, mire y escuche", me dice al despedirse.


jueves, 9 de agosto de 2012

El Conflicto de Eclesiologías: Hacia un concilio de Jerusalem II


El Espíritu hace todas las cosas nuevas: renueva la faz de la tierra. Y la iglesia no está excluida de esta renovación constante. La iglesia de ayer ya no sirve para hoy, y menos para mañana. La tradición se vive transmitiéndola, y se transmite transformándola, siguiendo el soplo del Espíritu.

La iglesia será como los cristianos la hagan. Y ellos intentarán hacerla según lo que crean que debe ser. Pero hay muchas creencias sobre la misma iglesia, dentro de la misma fe. El conflicto es connatural al hombre y a la iglesia. No es la unidad ni la uniformidad el ideal, sino la armonía y la polaridad. La iglesia debería ser el ágora del diálogo, el lugar de reconciliación y el sitio natural para la "coincidentia oppositorum ".

Hay muchas nociones y muchos modelos de iglesia. La metáfora central es la de ser un cuerpo místico o místrico, cósmico o sociológico, histórico o actual, etc. Acaso diversas opiniones converjan en decir que es la comunidad litúrgica, entendiendo por liturgia la obra del pueblo para construir en tarea cosmoteándrica una realidad más bella, justa, mejor, en donde naturalmente hay lugar para las más diversas interpretaciones.